La 5ª Conferencia General de la Asociación Española de Fundaciones, celebrada el 20 de noviembre en Matadero Madrid, reunió a profesionales y representantes del sector fundacional para reflexionar sobre el papel de la sociedad civil ante los grandes desafíos actuales.
Bajo el lema “Sociedad civil: compromiso, transparencia y colaboración”, la jornada se convirtió en un espacio para compartir experiencias, revisar modelos de trabajo y analizar cómo pueden las fundaciones aumentar el impacto de sus actuaciones.
Desde Olmos Abogados Fundaciones tuvimos la oportunidad de asistir nuevamente a este encuentro, que cada dos años reúne a profesionales vinculados con la creación, dirección, administración y asesoramiento de fundaciones.
Un encuentro para compartir la realidad del sector fundacional
La Conferencia General de la Asociación Española de Fundaciones constituye un foro especialmente valioso para quienes trabajan en este ámbito. No se trata únicamente de asistir a diferentes intervenciones, sino de crear un punto de encuentro desde el que compartir preocupaciones, aprendizajes y nuevas formas de responder a las necesidades sociales.
La elección de Matadero Madrid contribuyó a crear un entorno abierto al diálogo, la creatividad y la participación. También destacó el cuidado de la organización, por el que fue felicitado expresamente Juan Andrés García durante la jornada.
El encuentro permitió reunir a profesionales que conocen de primera mano la realidad de las fundaciones: sus obligaciones, sus dificultades de gestión, la necesidad de obtener recursos y, sobre todo, su responsabilidad a la hora de transformar esos recursos en resultados de interés general.
El compromiso de las fundaciones con la sociedad civil
El primero de los grandes ejes de la conferencia fue el compromiso. Las fundaciones nacen para responder a fines de interés general y deben mantener una conexión real con las necesidades de sus beneficiarios y de la sociedad.
Este compromiso no puede limitarse a una declaración recogida en los estatutos. Debe materializarse en programas, decisiones y actuaciones capaces de generar un cambio concreto. También exige revisar periódicamente si los proyectos desarrollados siguen respondiendo a los fines de la entidad y si los recursos están produciendo el impacto esperado.
Durante las diferentes intervenciones se planteó la importancia de colaborar para provocar cambios, abandonar dinámicas excesivamente cómodas y cuestionar los modelos que ya no responden adecuadamente a la realidad social.
El compromiso fundacional implica, por tanto, actuar con propósito, pero también tener la capacidad de revisar lo que se está haciendo y realizar los cambios necesarios.
La transparencia como base de la confianza
La transparencia fue otro de los conceptos centrales del encuentro. Para una fundación, ser transparente no consiste solamente en cumplir determinadas obligaciones documentales. También supone explicar con claridad quién toma las decisiones, qué recursos administra la entidad, cómo se utilizan y qué resultados se obtienen.
Patronos, beneficiarios, donantes, colaboradores y Administraciones necesitan disponer de información suficiente para entender la actividad de la fundación. Esta información debe ser accesible, comprensible y coherente con la realidad de la entidad.
La transparencia también debe existir dentro de la propia organización. La visibilidad interna permite que las personas vinculadas con la fundación conozcan sus prioridades, comprendan las decisiones adoptadas y participen de forma más activa en la consecución de sus fines.
Una fundación que comunica correctamente su actividad refuerza la confianza de su entorno y mejora su capacidad para generar nuevas alianzas.
La colaboración entre fundaciones como reto pendiente
Una de las reflexiones más relevantes de la conferencia estuvo relacionada con la colaboración entre entidades. Se recordó la opinión de Francisco Guijarro, quien señalaba que las fundaciones podían ser muy generosas con sus fines y, al mismo tiempo, poco solidarias entre sí.
Esta idea pone sobre la mesa una cuestión importante. Muchas fundaciones trabajan para resolver problemas similares, pero lo hacen de manera aislada, sin compartir suficientemente conocimientos, recursos o experiencias.
La colaboración no implica que las entidades tengan que renunciar a su identidad o a sus prioridades. Significa reconocer que determinados retos sociales son demasiado complejos para ser abordados por una única organización.
Crear redes permite:
- Compartir conocimientos y buenas prácticas.
- Evitar la duplicación innecesaria de esfuerzos.
- Detectar oportunidades de actuación conjunta.
- Acceder a recursos y capacidades complementarias.
- Dar mayor visibilidad a problemas de interés general.
- Aumentar el alcance y el impacto de los proyectos.
Las alianzas entre fundaciones, empresas, Administraciones y otros agentes de la sociedad civil pueden multiplicar los resultados de cada iniciativa.
Innovar más que copiar
Las intervenciones también destacaron la necesidad de innovar. En el sector fundacional, innovar no significa adoptar cualquier novedad, sino encontrar mejores maneras de responder a las necesidades sociales.
Esto exige observar, escuchar y medir. Las entidades deben conocer el resultado de sus aportaciones, comprobar si sus proyectos funcionan y aprender tanto de los logros como de las dificultades.
Valorar el retorno de las actuaciones no debe entenderse únicamente desde una perspectiva económica. En una fundación, el retorno también puede medirse en personas atendidas, oportunidades creadas, conocimiento generado, cambios sociales o mejoras en la calidad de vida.
La innovación puede requerir salir de la zona de confort, revisar procesos internos o recuperar ideas esenciales que se habían dejado de lado. El cambio no siempre consiste en avanzar hacia algo completamente nuevo; en ocasiones también implica volver al origen y recordar el propósito que motivó la creación de la entidad.
La inteligencia colectiva en la toma de decisiones
Otra de las ideas planteadas fue el valor de la inteligencia colectiva. La experiencia de los especialistas resulta imprescindible, pero escuchar a diferentes personas y grupos puede aportar una visión más completa de los problemas.
Beneficiarios, trabajadores, voluntarios, patronos y entidades colaboradoras observan la actividad fundacional desde perspectivas distintas. Incorporar esas miradas puede ayudar a detectar necesidades, anticipar riesgos y diseñar proyectos más ajustados a la realidad.
Una fundación abierta a la participación no pierde capacidad de decisión. Por el contrario, obtiene más información para decidir con criterio y refuerza la implicación de las personas que forman parte de su entorno.
Compromiso, transparencia y colaboración: tres pilares conectados
La 5ª Conferencia General dejó una conclusión clara: compromiso, transparencia y colaboración no pueden abordarse de forma independiente.
El compromiso define la finalidad de la fundación. La transparencia permite demostrar cómo se trabaja para alcanzarla. La colaboración aumenta la capacidad de generar un cambio significativo.
Tras las intervenciones se celebró la Asamblea General, cerrando una jornada especialmente enriquecedora para los profesionales del sector fundacional.
Para Olmos Abogados Fundaciones, participar en estos espacios supone mantener un contacto directo con las inquietudes y la evolución del sector. También permite compartir experiencias con quienes trabajan diariamente en el gobierno, la dirección y la gestión de entidades con fines de interés general.
Con más de 30 años de experiencia, acompañamos a fundaciones de toda España en sus áreas jurídica, fiscal, contable y administrativa. Nuestro objetivo es ayudar a que cada entidad cumpla sus obligaciones, fortalezca su organización y pueda concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de sus fines.
Si tu entidad necesita revisar su funcionamiento o mejorar su estructura, puedes conocer nuestro servicio de consultoría y asesoramiento para fundaciones o contactar con Olmos Abogados Fundaciones.